lunes, 2 de noviembre de 2009

BUENOS DÍAS MUNDO

Hola a todos y todas aquellos/as que se hayan atrevido a leer este blog, llamado 7 días diferentes.
Os presento mi idea. Desde siempre he sido una persona más madura que las personas de mi edad, por las circunstancias que se terciaron en mi familia, en mi casa, y que prefiero guardarme para mí. No digo esto partiendo de mi punto de vista, pues a la temprana edad de 8 años ya me iba sola al colegio, y con 10 años, mi profesora citó a mi madre porque decía que tenía una forma de ver las cosas como una persona más adulta que la media de su clase.

Conforme fui creciendo, me fui dando cuenta de ello. Hoy ya no es tan distante la madurez, pues ya tengo mis 18 retoños y mi gente es como yo…
Pensé que aquella forma que tenía de actuar, pensar, etc era algo extraño…siempre he sido una persona muy vergonzosa y cualquier cosa en la que fuese diferente a los demás me daba pudor, y era cómo si todo el mundo pudiese ver como era, lo realmente vulnerable que era, y como si eso los demás lo pudiesen utilizar para meterse conmigo, o simplemente, dicho de otra manera, era una persona muy insegura. Pese a todo esto, era una persona que tenía a sus amiguitos en clase, y de lo más normal. Sólo era que yo me imaginaba cosas estúpidas. Nunca me ha gustado destacar, digámoslo así.

Pero llegué a una conclusión. ¿Realmente yo era una excepción al compararme con la media, o es que las personas de mi edad veían más fácil hacer como si no se enterasen de nada, y dejar las responsabilidades a nombre de los padres para así poder desentenderse? Nunca he obtenido respuesta a esta pregunta, y no creo que la consiga, si soy sincera.

Y con el tiempo comprendí que no era más madura que los demás, eso es una tontería. La parte psicológica de las personas crece de manera diferente en cada persona, como la parte física, y no tiene edad. Yo podía tener los mismos años que mis compañeros, que siempre era la peque de la clase, era muy chiquitina, y me llamaban ‘Marta la Mini winnie’ o ‘Pequeña pitiminisú’ , que nunca he sabido muy bien si ‘pitiminisú’ es algo…pero bueno…(no eran unos motes burlones, eran puestos por mi mejor amigo, en tono cariñoso…gracias Rober. Vivamos nosotros. Os quiero). Y sin embargo, la parte psicológica iba adelantada. Esta depende de las situaciones que haya vivido tu persona, por gracia o por desgracia, he tenido que vivir muchas cosas y que preferiría no repetir.
Simplemente veo las cosas desde diferentes puntos de vista.

Lo más normal en las clases era ser compañero/a de todos/as, pero luego siempre congenias más con unos que con otros, y son los que pasas a llamar amigos, aquellos que sólo se cuentan con los dedos de una mano, y que encima sobran. Pero llegué al último curso de la ESO, y empecé a hablar con todos y todas mucho. La gente empezaba a contarme sus problemas, a pedirme consejos, a pedirme puntos de vista, etc. Yo únicamente me limitaba a ponerme en sus zapatos y empatizar con la otra persona para ver qué podía estar sintiendo en tales momentos. Y si pedían consejos, yo me negaba. Pues nunca los daría. Prefiero dar opiniones (cuando me las pidan), y a partir de ahí la gente que decidiese, ya que algunos temas eran delicados y no quería ser la causante de que hubiese ocurrido esto o aquello. Ya bastante tiene uno con su vida, como para empezar a dirigir la de los demás. Mi frase de aquel año fue:
TÚ ERES EL PROTAGONISTA DE TU VIDA. No sé cuantas veces la dije…jeje.
Al final de año, les hice una carta a toda la clase, para despedirme, pues muchos se marchaban del colegio, y muchos acabaron llorando. Simplemente les di las gracias por aquel año que me habían regalado, y por haber compartido conmigo muchas cosas.

¿Lo que más les gustó?… según me dijeron dos chicas, la manera en que redacté mis sentimientos en cada momento del curso. Fue un detalle que me agradecieron, pues era la primera vez que alguien hacía algo así. Unos cuantos (en su mayoría chicas, porque sólo habían 6 chicos) me dieron un abrazo antes de entrar en una cena, y me dijeron que me había hecho de querer por todo lo que les había ayudado según ellas, que si era una persona asertiva, que si era una persona empática, patatín, patatán, todo adulaciones.

Siempre recordaré una cosa de aquel colegio, y no es a los compañeros, ni el año que viví, fue una frase que me dijo mi tutor de aquel año:
“La vida es bella y esta es una frase para que se le grave a esta persona. Y es un ejemplo muy claro de esta película. La vida es algo fantástico. Fijaros que el padre del chico, pase lo que pase siempre tiene una respuesta para todo. Incluso en el momento que sabe que va a morir, se va con esa sonrisa en el cuerpo […]. Pase lo que pase la vida es maravillosa y Marta lo está aprendiendo día a día, y eso es algo que ella pensaba que no iba a aprender nunca. Eso sí, depende mucho de ella que la vida sea así. Y cuando descubra que todo lo que hace por los demás lo puede hacer por ella, se dará cuenta de lo bella que es la vida”.

Si, muy fuerte que me acuerde de la frase más o menos entera, pero es que esa frase hizo mella en mi porque tenía razón. Empecé a darme cosas y descubrí que sonriéndole a la vida, es mucho más fácil todo. Como dice el refrán, ‘Al mal tiempo, buena cara’.

No me lo dijo porque sí, sino que su despedida de aquel año fue, traerse un radiocassette con canciones conocidas por todos, eran Bandas Sonoras Originales de películas. A algunos chicos le puso la canción de “Gladiator”, a otras chicas canciones que no recuerdo… lo siento… y a mi la de “La vida es bella”. Mientras sonaba la canción, describía a la persona conforme la veía él. Sólo tengo palabras de agradecimiento para esta persona, gracias. Me enseñaste mediante un simple ejercicio que para poder querer a los demás, primero tienes que quererte a ti mismo. Y si no es así, no le llames “querer” o “amar”, llámalo “depender”. Hoy en día sigo esa filosofía de vida.

Hoy estudio psicología en la Universidad de Valencia, aunque espero al año que viene para poder mudarme a Madrid, ya que lo voy buscando desde hace años, y quizás este año con más ganas, pues necesito marcharme de aquí. El año pasado digamos que no fue un buen año. Y no quiero quedarme en Valencia, podría cruzarme con gente que me trae malos recuerdos y encima tener que ponerle buena cara, cuando realmente me estoy cagando en toda su puta familia.

(Y para todos aquellos que les haya dolido ver ‘puta familia’, y ‘cagando’ en la misma frase, les pido disculpas por expresar mis sentimientos, o mejor no, a ver si en esta sociedad empezamos a dialogar más y luchar menos; a querer más y odiar menos; a escuchar más y a criticar menos, y sobretodo a ser más humanos durante toda nuestra vida, y no sólo en Navidad porque está toda la familia delante y hay que ser cortés o sencillamente se te enciende la venita solidaria, no me cuenten cuentos, señoras y señores).

La verdad es que siempre me he negado a hacer una cosa de estas, un blog o cosas similares como una pagina web, porque requiere un seguimiento y si lo hago es para darle una continuidad y no abandonarlo cuando haya publicado dos, tres entradas solamente. Si que es cierto que por obligación, el año pasado, en bachiller, tuve que hacer uno… pero lo abandoné en cuanto me puntuaron

Ahora no sé muy bien porque lo estoy haciendo… ni por qué estoy contándole mi vida a completos desconocidos que no les interesa lo más mínimo lo que pueda hacer una tía de 18 años…, pero si eres de ese grupo, simplemente dale a Alt+F4, en el teclado de tu ordenador, y me habré marchado, sin ningún tipo de compromiso. Así funciona Internet.

Y para el resto que le haya movido la curiosidad de qué voy a hacer, simplemente les diré que la solución la encontraran en el título de este blog: 7 DÍAS DIFERENTES.
Cada día iré improvisando, y ya veremos que basura sale de todo esto, pues no tengo ni idea de cómo me he metido y como saldré de este embolao… pero algo me ha dicho que lo hiciese.

Un saludo a aquellos que han empleado parte de su tiempo leyendo mi Biblia personal.

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