Hay días buenos, hay días menos buenos, hay días para recordar para siempre, otros que desearías no haber vivido, o que quisieras olvidar. Días que quieres que pasen rápido, días que desearías que perdurasen para siempre... pero sobretodo días que desearías que nunca llegasen. Por un motivo u otro... quien me conozca sabrá el por qué de esto.
No tengo ganas de actualizar, pero llevo unos días perdida y ausente. Así que nada, después de un ataque de ansiedad, y más de un bajón , puedo decir que hoy es de esos días que preferirías olvidar, al igual que los 2 o 3 anteriores.
En fin, me paso simplemente por aquí para agradecer a la gente que sé que se está preocupando por mí, para decirles que estoy bien. Carol, Cris y Elena.
Y también decirte a ti Elisa, que gracias por esta noche. Por devolverme aquellas noches de verano en tu trastero, los juegos en "tu trozo", las bajadas en bici por "tu trozo", tu rampa, donde Pablo dió una vuelta de campana con la alcantarilla... Dios, no lo podré olvidar, pobrecito mio.
Cuando los 4 cogiamos el monopatín de tu hermano y nos tirabamos sentados... menos Pablo porque él nos empujaba. O como por el trocito de Betty me enseñó a mi a montar en monopatín... con aquella tabla fucsia.
La verdad es que lo echo de menos muchísimo, los 4 juntos. Aquellos pelos que llevabamos, aquellos chandals, aquella ropa hortera, aquella vez que nos dió por escalar la montaña y como encontramos unas rocas cómodas decíamos que podíamos vivir allí y montar una caseta... joer que locura, y un largo etcétera.
Realmente fuimos los mejores de aquella época, ¿para qué engañarnos?Voy a parar porque echo de menos aquello y me está entrando la plorera, así que mejor dejamos que las fotos hablen por si solas. Jeje. Gracias, Eli. Nos vemos en Barcelona
domingo, 24 de enero de 2010
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