domingo, 25 de abril de 2010

Días incomparables

Bueno, pues comento. Últimamente han pasado días no muy agradables. Han sido días agridulces. Por una parte una cosa desagradable que aún sigo tratando, y luego otras muchas agradables que me hacen sonreir. La verdad es que tengo que dar las gracias a Karol, porque me parto con cada comentario que suelta.

Me gustaría contaros que pasó el viernes… pero no lo recuerdo, así que pasemos al sábado.

Tampoco me acuerdo de qué pasó muy bien. Bueno, sí, más o menos. Por la mañana, me levanto a las 8 y media. Sí, habéis leído bien. Un sábado a las 8:30 de la mañana. Y ¿por qué? Porque a tenía que ver a alguien por obligación. Y supuestamente, llegaría pronto. Por lo visto el concepto espacio-tiempo… lo tiene un poco distorsionado. A las 12: 30 dice que aparecerá. Al final mi primo nos llama y nos dice que él tenía pensado ir a cullera y si queremos que nos acerca él y nos vamos juntos. Pasamos todo el viaje charlando, y por cierto, la guardia civil le mete una multa por ir a 90 en una carretera de 80… me parece que esto ya lo hacen por joder… Para hacerse el agosto, qué cojón.

Nos volvemos pronto por la tarde porque a las 19:00 actúa Miki en el Ateneo, un sitio al que pensé que nunca entraría en la vida, porque es un centro intelectual donde se hacen exposiciones, conciertos clásicos muy exclusivos, muchos expertos en literatura, etc. Y me sorprendo con una planta dedicada exclusivamente a La Chocita del Loro. Por fin en Valencia se hace algo bien.

Increíble el monólogo, como la última vez que lo vimos en Madrid. Incluso mejorado, con su firma personal. Sus gestos, los sonidos que hace, la pedorreta que imitan Berta y Patri en el programa, el “aquí es donde hacemos vida” por segunda vez, el pantalón caído que enseñaron los fontaneros españoles, las televisiones de antes, los muebles que intentaba mover su padre, el “a tomar pol culo, todos a dormir” xDDDDD. Sus playmobil de detrás del mueble de la tele, y todos los tipos de ostias. (Yo recibí de todo tipo, pero abundaron las “previsoras”). GENIAL EL MONÓLOGO. QUE GRANDE ES ESTE TÍO.

Termina el monólogo, y pensamos que, como en Madrid, no se esperará. Pero sí. Sale de la sala donde ha actuado al pasillo, al hall. Empieza a hacerse fotos con todo el mundo, y una abuela intenta hacerse una foto con el con su móvil… que estaba cerrado y me dice: ten, haznos una foto que no sé como funciona el móvil. Y me da un cacharro enorme, que yo creía que era hasta en blanco y negro, pero no. Les voy a hacer una foto… pero el sistema nervioso me traiciona… me tiemblan las manos muchísimo :S seré idiota. Afortunadamente Miki estaba mirando para otra parte y no se ha dado cuenta que soy imbécil.
Llega nuestro turno y le doy el dibujo que hice. Estuvimos hablando un ratillo, me lo agradeció y nos hicimos fotos. Cenamos fuera también. Y me voy a casa con una sonrisa enorme.
Pasaron varias cosas más, pero esto se extiende mucho.

Y hoy lo más interesante que pasó fue que mi hermana me pilló 3 dedos cerrando una puerta con todas sus fuerzas, me ha dejado casi sin dedos, y marcas. Y que Karol se quedó a comer, e hicimos sobremesa viendo 6 capítulos de Sexo en Nueva York. Así que ya vemos el cambio brusco, y no sólo de temperatura xDDD. Y hasta aquí.

Buenas nocheeesss!!!

1 comentario:

  1. Coincido contigo totalmente: yo tampoco me acuerdo de qué cojones pasó el viernes. Es un vacío bastante importante en mi cerebro que creo que nunca llegaré a recuperar... Es como si nos hubiésemos pasado con los cubatas, tía...
    Otra cosa te digo: a mí me hacen levantarme a las 8.30 de la mañana de un precioso y soleado sábado pudiendo levantarme a las.. qué se yo... las 14.00h... para que luego encima lleguen (o no lleguen) con retraso... y me da un chungo tan grande que les toca recetarme morfina...

    El monólogo de Miki... excepcional. Sublime. Qué puto artista. Y me callo porque tengo cosas más inteligentes que decir... 2x2=4

    Cenamos fuera, sí... con la presencia del calvo-pesado que parecía que quería contar las veces que masticábamos o controlar cuántos tragos de agua necesitábamos para acabarnos la cena... Qué pesadito, coñe!

    P.D.: No te preocupes, mujer. Tus dedos han quedado preciosos...
    Te quierooooo

    ResponderEliminar